Temas simples, pero básicos para pensar.


No creo en una respuesta positiva frente a la conciencia que se le pide tener a los multimillonarios, a través de las redes sociales y otros medios.

Ellos no tienen cómo o no quieren, dimensionar los problemas sociales.

Simplemente no veo por sus actos, que muchos de ellos, tengan el gen de la humanidad en su ADN.

Los catalogo como personas que se han fijado una única meta, hacer dinero.

Varios años atrás con la aparición de los eBooks en un dispositivo, se dijo que el valor de la lectura no sobrepasaría el $1.99 en USD. Busque hoy libros por ese valor o gratis, esos son subidos en esa plataforma gracias a otras entidades. Lo que sí sucedió, fue eliminar a muchísimos libreros independientes, con el principio de esos precios y hoy, en que el mercado lo tiene prácticamente en sus manos, el dueño de esa empresa, fuera de vender a valores regulares, a comenzado la apertura de librerías. Mismo juego con los alimentos y otros muchos productos. Aunque en productos también maneja otra estrategia, la de sondear el comportamiento en ventas de un nuevo producto y si este demuestra una buena acogida, él prontamente lo copia y luego comienza a venderlo, compitiendo a menor valor hasta apoderarse del mercado.

Coincidentemente fuera de sus prácticas en busca del monopolio, ha encontrado las fórmulas de no pagar impuestos. Hace mover sus centros de distribución con el menor personal y en tiempo de pandemia; bueno, hay sobrados testimonios. 

También como si no fuera suficiente, se ha tomado el reparto. Desde un tiempo se ve a su propia flota de entrega de envíos.

Ya la historia del dueño del sistema operativo en PC, es conocida. Sin dejar fuera los muchos otros campos que ha abordado, vacunas, control de natalidad, por nombrar algunos.

Otro de ellos que se perfila en las redes, donde su algoritmo decide qué, cuándo y quién asoma visible. Donde las páginas fraudulentas están por miles, buscando influenciar en opinión mediante información falsa. 

El caso que más se me hace conocido, es el de Chile. Permítame mirar atrás, historia:

Provengo de una familia de clase media. Mi padre trabajó. Mi madre trabajó. Así mismo mis abuelos. Empleados, profesionales. Estudié, obtuve mi título con honores, más de uno; pero fui más allá, me hice empresario, comerciante y hoy por opción me dedico al arte. Sigo siendo clase media.

Un presidente de Chile, hijo de empleado público, proveniente de la clase media. Estudiante regular, no brillante. ¿Cómo logra figurar en la revista FORBES? ¿Cómo llega a comprar la única aerolínea nacional? ¿Cómo lleva la representación de una tarjeta? ¿Cómo obtuvo el capital desde el sur de Chile? 

Así como ése, también están los otros presidentes chilenos. Historias muy similares de clase media.

Todos con una característica común, mucho dinero.

Entonces. ¿Qué sucede? 

¿Será que mi capacidad es inferior? ¿Será que mi clase media era distinta a la de ellos?

Solo temas para pensar, puede que a usted le suceda lo mismo y se lo pregunte.

 

 

Photo by John McArthur on Unsplash

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