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Mostrando entradas de enero, 2021

Mis propias excusas

Me despierto, con la típica modorra. Luego, me estiro con la habitual flojera y a seguir con las rutinas del encierro. ¡El encierro! Al pasar junto al mesón en la cocina, oigo el móvil. ¡Obvio! La cago. No me aguanté el tomarlo y leer en su pantalla. Los números siguen subiendo. Es el resumen del apps de noticias. De las contadas excepciones donde bajan, ni pito. Nadie comenta en un artículo o en una editorial. Eso, no es noticia. Que por lo demás, serían dignas de imitar, si les prestaran atención. Los números continúan abultándose y me inquietan. No sé a los demás. A mí, sí. Ahora se me va la puteada. ¡¿Cómo es posible...?! Vuelve a sonar el móvil. —¡Que se vaya a la chu cha! Lo contesto. Es mi amigo Juan. Es como mi hermano. Luego de un rato de conversar lo típico, le digo: —¿Has visto cómo siguen subiendo los casos? Me responde ¿Y? Dejándome en silencio por unos minutos. Parece que a éste huevón, tampoco le importara. —¿Cómo qué ¡Y!?  —Le digo en el esfuerzo de hacerlo pensar. —Sí.