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¡Necesitamos un líder o un salvador!


Se me vino fácil el título, dejarle la responsabilidad, como siempre, a otro.
Así nos la hemos pasados por décadas, mirando que otro haga, idee por nosotros y libre luchas que a su muerte, desaparecerán. ¿Deseas una lista? Sería odioso hacerla, hágala usted mismo.
Lo primero que haré, es pedir disculpas a mis hijos y a todos los jóvenes que aterrizaron en este planeta después que yo. Llevo en la espalda, la misma responsabilidad de mis padres, haberme sentado a mirar cómo sucedían las cosas y haberlas dejado pasar. Fui lo suficientemente flojo, para dejar mi responsabilidad en manos de otros y esos, tuvieron menos conciencia que yo; pero no me puedo quejar, fui yo quien se los permitió.
Ya está bueno y lo comparto contigo, para que tú también te sumes y digas, ¡Ya basta!
El único Líder o Salvador que podemos esperar y tendremos, somos nosotros.
La responsabilidad es nuestra y no tan sólo de los jóvenes.
Contamos todos, nadie es desechable en este mundo y a quien tenga muchos años, le digo, TÚ también cuentas.
Al que viene llegando, no voy a pedirle disculpas, esas no servirán cuando padezca de hambre, sed o enfermedad.
Sólo ahora me he dado cuenta. ¿Qué haré?
Uno es ninguno, si sólo piensas como te han acostumbrado a hacerlo, en un YO personal. Todos, somos muchos y contamos.
Visualiza por un momento todos esos informes, videos denuncias, fotografías de antenas y estudios sobre el resultado tras la implementación de G-5. Podrán llegar imágenes de mucho que ha y está sucediendo, pero lo cierto es, que el 5-G está aquí con su señal, y afecta a nuestra especie que la usamos, como a muchas otras que no sienten la necesidad de tenerla, Delfines, Ballenas, Murciélagos, Abejas, etc.
Yo no te pido que salgas a destruir torres de transmisión y repetición. Lo que sí te voy a pedir, es más fácil, más simple que eso y por supuesto, menos arriesgado.
Hay muchísimos teléfonos celulares dando vueltas en el mundo y conectados a una señal 4-G,  ahora 5-G. Dicha señal viaja a través de la atmósfera cuando es requerida por ti, al usar tu móvil y cuando no lo estás usando, porque creas o no, el dichoso aparato sigue conectado.
Hace unos días, conversé sobre esto con mi madre. Ella me decía: "Pero a mi edad es útil, si tengo un accidente. También cuando salgo y pasa algo, puedo llamar o tomar una foto que atestigüe lo ocurrido". Sí, digo que tiene razón, que se siente más segura, más comunicada, y yo no le hablaba de dejarlo por ahí olvidado, le decía lo mismo que hoy repetiré para ustedes y que es muy simple, y que además, por su simpleza, no tomamos en consideración.
Lleva tu celular,  por si llegas a necesitar de él. Pero llévalo apagado y sólo enciéndelo cuando vayas a hacer uso de él. En este punto mi madre me preguntó: "¿Y si quiero tomar una foto?" Pues lleva una cámara. Nos hemos olvidado que eso es un teléfono. "¿Y si la foto o el video es urgente?" Insistió. Lo enciendes, le respondí.  Por lo demás, ahora era yo quien insistía, al tomar fotos, ¿qué haces con ellas? ¿Las guardas? ¿Cuándo las vuelves a mirar? O las tenemos para engrosar nuestro propio ego en las redes. Yo, verdaderamente no me niego, puedes y tienes el derecho de hacer lo que te entre en ganas con tus fotos. Mi punto es el uso y abuso del teléfono, el que es uno de los causantes en la búsqueda de señales más potentes, sin importar el daño que éstas causan. 
Mi madre nuevamente. "Pero el celular sirve para mucho, ahí encuentro..." Mamá, le respondo, sólo sirve mucho para que te estén rastreando, conocer tus hábitos de movimiento, de compras. "Sí", dijo interrumpiéndome. "El otro día fui al Mall y antes de haber llegado a casa, Google me preguntó ¿qué me había parecido la tienda donde estuve? Pero si ni siquiera había entrado en casa."
Si cada uno de nosotros, apagáramos nuestro celular la mayor parte del tiempo que va dentro de nuestro bolsillo, o está sobre el escritorio, estoy seguro que podríamos reducir de forma considerable las señales de rebote en todos sitios. Y todos sabemos un viejo dicho, cuando no hay demanda, no hay necesidad.
Piénsalo, prueba un día, hasta te hará sentir mejor, te sentirás realmente importante y construirás un habito de buena costumbre y ayuda al planeta: Apaga el celular la noche anterior, a la mañana siguiente enciéndelo y revisa lo que tengas que ver, responde lo que sea necesario y vuélvelo a apagar. Si necesitas, revísalo una vez más al medio día y tras eso, lo desconectas. Por la tarde, al haber llegado a casa, realiza otra vez la operación y después, apagado hasta el siguiente amanecer. Habrás bajado el trafico inútil de señales, estas no entorpecerán tu sueño y eso a tu organismo beneficiará y además, la demanda eléctrica se verá reducida. Es increíble la extensión en duración de la carga en la batería.
Ya lo he dicho, pensar en uno es ninguno. Pero pensar que todos, somos muchos. No tengamos que pedirle disculpas a quienes vienen asomando por este mundo y además, cuando sea demasiado tarde. Piensa que ya lo tendremos que hacer, cuando se les haga imposible conocer una especie hoy extinta por nosotros.
Este es el comienzo, aunque hay otras tantas cosas que podemos implementar, pero sin ti... No habrá un empezar y el Salvador o el Líder por el cual clamamos, tampoco estará, habrá desaparecido junto con nosotros.
¿Empezamos?

P.D. Cuando salgas, apaga la luz y recuerda apagar la computadora también. Tampoco necesitas que te vigilen dentro de casa.



Photo by Greg Rakozyon Unsplash

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