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El celular sólo muestra evidencia


—Mi señor.                     —Don.                         —Cielo.                     —Oye.
—¿Qué deseáis mujer?  —Dígame señora.      —¿Qué hay amor?    —¿Gua?
—El crío.                        —El pequeño.             —El niño.                 —Es tuyo.
—Debo dejaros.             —Debo retirarme.      —Lo siento.              —Cagaste.
—No marchéis.              —Por favor.               —No te vayas.           —¿Te vai?
—Las tierras.                  —La industria.          —La oficina.              —Tengo que salir.

El pequeño terminó jugando en una bajada de agua de dudosa reputación, años después sobre un caballito de madera, hasta que llegó el triciclo y luego una pantalla.


(En evidencia al micro relato: “El museo de ciencias para niños”)





Photo by Liane Metzler on Unsplash

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