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Comenzando a escribir tu novela

¿Tienes el comienzo de lo que piensas será una buena historia?
—Él le dijo cuando iba saliendo.
—el otro le respondió.
O una simple frase que suena bien y abre en tu pensamiento un mundo en escenas.
¿Te has sentado frente al ordenador, abierto el programa y el teclado comienza a sonar tan rápido como van tus dedos? Luego miras el margen inferior y tan sólo llevas 400 palabras escritas. Absorto te quedas mirando el número cuando los textos, el internet, todos hablan de 50 mil palabras para una novela.

Entraste en pánico lo sé, he pasado por ese camino en la maratón de acumular palabras.

Aprendí que cuando se me venga una historia no preocuparme que tan extensa será, simplemente dedicarme a contar, ya veré luego si me gusta  y se ajusta a un micro-relato, excesivamente corto; o como cuento, o si seguirá creciendo para  novela corta o termina convirtiéndose en novela. Por ahora sólo dedícate a plasmar tu idea, luego llegará la hora del trabajo.

En mi caso lleva el siguiente desarrollo:

¡Genial! —suelo decirme.  —Esa historia es perfecta ...y ella podría, sí, si entonces él... y comienzo a pensar más rápido de lo que puedo escribir.
Estoy en el comienzo, he cogido un lápiz de grafito, abierto el cuaderno de líneas y de hojas color verdoso-gris, como los que solía usar de niño en la escuela primaria. Hay veces que este proceso lo inicio sentado frente a una vieja máquina de escribir que poseo. Introducir el papel en el rodillo, alinearlo, ...


Es sólo un rito pero lo disfruto junto a esa nueva idea.
¿Cuál fue el resultado de todo eso? Dos carillas, cuatro posiblemente; o cuatro hojas de un cuaderno escritas por lado y lado.
Sé que luego vendrá el momento de trabajar, por mientras me dejo seguir seduciendo por esa magnífica idea.
La vuelta a su lectura y traspasar lo escrito al ordenador me da nuevas imágenes; mientras voy copiando cambio algunas cosas. Creo poder sentir si será algo más extenso que un cuento. En el programa agrego carpetas para otros capítulos que no sé si las necesitaré.
¡Espera! Espera. ¿Qué hay del personaje o los personajes? ¿Ella o él?
Comenzó el trabajo con la elaboración de fichas técnicas, no nos basta con saber como se llama, tenemos que saberlo todo, hasta lo que comió ayer y antes de ayer, incluso el mes pasado. Recuerda que tu personaje es un ser, tiene que respirar, comer, trabajar, si, si, también cagar si comió el mes pasado.
He usado la palabra cagar con intención, podría haber escrito defecar, obrar, aliviarse. Cuando escribas hazlo con intensión, di lo que sea necesario decir, no pienses en que dirá mi esposo cuando lea esto, o mi madre, o quien sea. Que no te limiten esos enanos de la vergüenza.
¿Listo? Han pasado los días y ya tienes tus fichas, por lo menos del principal y unos secundarios. Todos anotados en una libreta, una hoja, en lo que sea cómodo para ti. Entonces de vuelta al programa; yo uso Scrivener, compré una licencia y pude instalarlo en el PC, en la Mac y en un Laptop que llevo para viajes; sin olvidar en hacerme una cuenta Dropbox por si a mis máquinas les de por tener Alzheimer y como toda mi confianza no está en la nube, también tengo una tarjeta externa de almacenamiento de respaldo.
Al releer las tantas mil palabras que llevo escritas, regresa el enano con la advertencia de las 50 mil mínimo para una novela. ¿Por qué no te callas? Pero el margen inferior me dice 4,302 palabras. Estoy jodido.
Acá y ahora mismo te digo: ¡No lo estás! ¿Recuerdas tener que decidir si será un cuento, una novela? Sigue adelante maneja tus personajes, describe las situaciones, los lugares, recuerda que todo eso está en tu cabeza y tienes que hacerlo llegar al alma de tu lector, entonces manos a la obra. No me lo cuentes, ¡Enséñamelo!
Después de unas horas no quieres, pero terminas haciéndolo; miras la barra y milagrosamente el número ha aumentado. No, no es milagro, eso es trabajo y ahora ya vendrá un largo período de pulir, cambiar, borrar, añadir y junto a él, muchas preguntas sin respuesta o difíciles de obtener, sobre todo de estilo, tiempo, ordenamiento de la historia. ¿Comienzo desde atrás, del centro  o desde un punto en el tiempo de los hechos? Todos pasamos por lo mismo, una novela tras otra y no serás la última o último en hacerlo.
No desanimes, así nunca podré leerte y mi propósito es poderlo hacer.
¡Tengo una idea! Se me acaba de venir una frase a la cabeza y ahí está el lápiz grafito y el cuaderno.
Hasta la próxima. Espero haberte ayudado con este empujoncito inicial.

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