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El Puño Izquierdo II ©

Segundo Round:




¿Alucino? No. ¿Qué es? ¡No lo sé! He sido puesto dentro de la palma izquierda de uno de los boxeadores.  La puedo ver atada en vendas y cubierta en el cuero interior de un guante. ¿Cómo sé que es un puño izquierdo? Por la postura que tiene adoptada la mano dentro del guante. Imagínense dentro de él, dentro del puño, envuelto entre vendas, apoyado o más bien apresado entre piel y tiras de género. Ahora podrán estar consciente que es una mano izquierda y no la otra. También, si lo han visualizado completamente, podrán sentir la estrechez del espacio, lo apretado que se está junto a cada articulación circundada por la amarra reglamentaria y el calor sofocante que hay dentro de este pequeño lugar y atado a fuerza.Realmente no sé cómo he llegado hasta acá. ¿Qué ridículo antojo de la naturaleza, pudo situarme en el lugar más extraño para asistir a un combate? ¡No lo sé! Además la pelea es entre los pesos completos.  Yo tan sólo cubro los 65 kilogramos; nunca he sido un buen deportista.  Soy más bien pacifista.  Mi trabajo de periodista se remite a páginas sociales y columnas de opinión, y esta noche por casualidad, estoy en deportes y ya con eso, cuando me lo comunicaron, me sentí cansado y ahora, ¡alterado! ¿Alguien me oye?El colega que cubre todos estos eventos para el periódico, fue llevado de urgencias al hospital por una apendicitis aguda y la sección deportes no cuenta con un reemplazo. Somos un semanario pequeño pero de paga decente.  Entonces el jefe de redacción, no teniendo a más nadie en ese momento al frente, echó mano al más cercano y ese cercano…  ya lo saben, ¡Aquí estoy! ¿Me escuchan?Bueno estoy seguro, absolutamente seguro de lo que se me pidió hacer y no fue precisamente estar dentro de uno de los guantes de los boxeadores.  Este tipo de excentricidad tengo la profunda sospecha, es absolutamente inusual sino ¡ridícula!  Mientras intento darle racionalidad a esto, atrapado en esta complicada situación, escucho como cada una de mis palabras se van tipeando en la máquina de escribir; la que está sobre el escritorio en casa, puesto que es la única que poseo. Cada una de las palabras en mi pensamiento sé que se están escribiendo.  Es una historia salida de primera mano, directa, al minuto como se dice en periodismo. Por otro lado dentro de esta nueva y estrecha oficina, comienzo a escuchar las palabras del presentador del certamen, y después de todos los anuncios y ceremoniales, el ruido de la primera campanada dando inicio al match.Por los audífonos que llevo puestos, los que cubren completamente mis oídos como si fueran un casquete de ésos para la práctica de este deporte, puedo escuchar y seguir los movimientos del poseedor de la corona y los de su retador.  Los audio parlantes me fueron entregados, al momento de hacer mi arribo en la mesa para periodistas relatores.  Ahí cogí el único sitio disponible; el rincón por donde subió y luego de terminar la pelea, por donde tendría que bajar el campeón.
—Tras el llamado de la campana los púgiles salen de sus   (continuará)

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