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Mostrando entradas de septiembre, 2016

El engaño

D ispuesto a abandonar la casa, vio que ella estaba a punto de entrar por la puerta del frente. No se esperaba aquella sorpresa, suponía que aún no debía llegar, pero lo hacía. Entró tan rápido por el acceso principal, que no tuvo más tiempo que el necesario para ocultarse tras la puerta de la cocina. Después de dejar la cartera y colgar el abrigo, dejó una pequeña bolsa de papel con sus bordes morados sobre la mesa de la sala y se dirigió a la cocina. Él seguía oculto tras la puerta; no lo vio al entrar y tampoco al salir. Cuando la oyó que subía al segundo piso, aprovechó de abandonar su escondite y usando la puerta de servicio se alejó. En la calle abordó al auto que tenía estacionado, y se dispuso a encender la computadora portátil. En el interior ella bajó a la sala en busca de la bolsa y regresaba al dormitorio cuando él se acomodaba en el vehículo. En la habitación tomó el teléfono inalámbrico y marcó un número ochocientos. Luego de esperar con el oído atento al tono de llamado,